¿QUÉ SERA DEL 2030 PARA NOSOTROS?

 "La extinción total de los arrecifes de coral, diez millones de personas más expuestas a inundaciones, cada vez menos zonas aptas para el cultivo de cereales..." son una pequeña muestra de lo que está ocurriendo a día de hoy, en pleno 2021, lo cual nos hace preguntarnos continuamente qué nos espera para el próximo año, o para dentro de 5 o 10 años. ¿Acaso mejorará la situación mundial?, de lo contrario, ¿Cómo afrontaremos las nuevas amenazas naturales?¿Si no hacemos nada, será el fin?


Para comenzar, una diferencia de solo medio grado de temperatura tendría consecuencias devastadoras para nuestro planeta, por lo que cada vez es más urgente limitar el aumento de la temperatura global a un máximo de 1,5 grados centígrados, advirtió este lunes el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC).

Y el tiempo para actuar se nos está acabando, se asegura en el último informe del IPCC, el que ha sido descrito como "un último llamado" para salvar a la Tierra de una inminente catástrofe.

De hecho, según el reporte, actualmente vamos camino a un aumento de 3 °C, muy por encima del máximo de 2 °C contemplado por los Acuerdos de París sobre cambio climático.


    ARRECIFES DE CORALES MUERTOS (imagen)

CONSECUENCIAS DEBASTADORAS:

Según fuentes importantes en el sector como el IPCC, se proyecta que el aumento de la temperatura global de 2 grados, acabaría con todos los arrecifes de coral existentes.
También, desde hace 15 años, comenzó la reducción del hielo marino ártico, cuyos efectos, se verían representados en el aumento del nivel del mar en unos 10 cm, lo cual puede parecer poco pero esto significaría que casi 10 millones de personas más estarían expuestas a inundaciones. Dicho impacto también se vería reflejado en la temperatura y acidez del océano, así como la capacidad de cultivar alimentos como el arroz, el maíz o el trigo. 



Por lo pronto, las emisiones de gases de efecto invernadero ya han elevado aproximadamente un grado centígrado la temperatura global respecto a los niveles preindustriales. "Ambos polos se están derritiendo a un ritmo acelerado; árboles antiguos que han estado allí durante cientos de años están muriendo repentinamente y acabamos de tener un verano en que gran parte del mundo estaba en llamas". "Ya estamos en la zona de peligro", explica Kaisa Kosonen.





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